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Cómo Fuerza Patria planea gobernar desde la minoría

  • I. Montes
  • 20 oct
  • 3 Min. de lectura

La pérdida de la mayoría automática obliga a Fuerza Patria a un giro estratégico. Lejos de una defensa, el oficialismo prepara una ofensiva: nacionaliza el conflicto para aislar a los libertarios y usa el "diálogo" para fracturar a la oposición. Cómo el defecto aritmético se transforma en una virtud narrativa.


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Karina Bontempo y Jose Maluendez


El ciclo de la "mayoría automática" ha terminado. A partir del 10 de diciembre, Fuerza Patria gobernará Bolívar siendo una minoría en el Concejo Deliberante. Esta es la nueva ecuación.

Para cualquier oficialismo, un defecto aritmético de esta magnitud es, en los papeles, el prólogo de la parálisis. Es la crónica de un desgaste que le entrega el poder de veto a la oposición. Sin embargo, el análisis del primer discurso público de sus nuevos concejales electos revela lo contrario: el oficialismo no está diseñando una defensa; está preparando una ofensiva.

La clave de este giro se escuchó el pasado sábado, en el programa "Chino Básico" del periodista José Castro. En la voz de sus nuevos ediles, Karina Bontempo y Josema Maluendez, Fuerza Patria (FP) inauguró el manual político que definirá los próximos dos años.

Y la primera regla del manual es sorprendente: el adversario ya no es la oposición local. El adversario es Javier Milei.

La Virtud del Defecto

¿Por qué los concejales confrontan la gestión local con la Presidencia de la Nación, ignorando a sus rivales directos en el recinto? La respuesta es una maniobra de manual: nacionalizar el conflicto para blindar la gestión.

FP está trazando una línea. De un lado, el "Modelo Nacional": abstracto, caótico, un "contenedor vacío" —la potente metáfora de Bontempo— que genera decepción. Del otro, el "Modelo Bolívar": el "refugio de gestión" —la precisión técnica de Maluendez—, lo tangible, el tomógrafo, la diálisis, la obra que se ve.

Este movimiento no es retórico; es una trampa táctica. Al elegir a Milei como el antagonista, FP lanza una granada ideológica en el centro de la mayoría opositora.

La mayoría opositora no es un bloque. Es un archipiélago de facciones con intereses y lealtades distintas: el LLA-PRO, la Unión Cívica Radical y HECHOS. La polarización vertical con Milei está diseñada para aislar al bloque LLA-PRO, obligándolo a defender el ajuste nacional y a pagar el costo de la parálisis.

Es aquí donde el "defecto aritmético" se convierte en una "virtud narrativa".

Al ser minoría, FP se quita el traje de la "maquinaria de imponer" y se pone el de "constructor de consensos". Suena dialoguista. El discurso de "diálogo", "propuestas" y "argumentos sólidos" que esbozaron sus concejales no es una admisión de debilidad; es una invitación pragmática lanzada a la UCR y a HECHOS para que rompan filas con los libertarios.

Transferir la Presión

Esta estrategia transfiere la presión de la gobernabilidad. La responsabilidad de que el Concejo funcione ya no es del oficialismo minoritario, sino de la mayoría fragmentada.

Fuerza Patria ha diseñado un escenario donde siempre gana la narrativa.

Si el Ejecutivo envía un proyecto y la oposición (UCR+HECHOS) vota con FP, el oficialismo gana. Si la oposición (UCR+HECHOS) vota con LLA-PRO para obstruir el proyecto, el oficialismo también gana: podrá acusarlos de ser "cómplices del ajuste nacional" y de paralizar la gestión.

La pérdida de la mayoría absoluta, lejos de ser el fin de su poder, es la herramienta que le permite a FP redefinir el juego. Han comprendido que la aritmética ya no les pertenece. Su giro estratégico es un intento de ceder el poder numérico para asegurarse el control total de la narrativa, forzando a la oposición a reaccionar en el tablero que el propio oficialismo diseñó.



 
 
 

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