top of page

De las Listas Electorales al Abismo Económico

  • I. Montes
  • 18 ago
  • 4 Min. de lectura

El cierre de listas para las elecciones legislativas de 2025 ha funcionado como una potente radiografía del poder, revelando las fracturas, jerarquías y alianzas que gobiernan la política argentina. Una lectura atenta de los nombres y sus posiciones permite trazar un nuevo mapa de la influencia, definido por tres lógicas dominantes: la absorción, la agregación y la fragmentación. Sin embargo, este mapa, diseñado para la competencia electoral, es inherentemente frágil. Su verdadera prueba no será en las urnas, sino en su capacidad para resistir el shock de una potencial crisis económica que podría desatarse tras los comicios, un escenario que actuaría como un catalizador, exponiendo todas sus debilidades estructurales.

Para comprender la dinámica futura, primero debemos analizar la estructura presente. El ecosistema político actual ha dejado atrás el viejo sistema de coaliciones para dar paso a una nueva configuración.

La Lógica de la Absorción: Cuando la Narrativa Dominante se Impone

El fenómeno más significativo es la relación entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO. No se trata de una alianza entre pares, sino de un claro proceso de absorción. LLA, como portador de una narrativa de ruptura legitimada por la presidencia, ostenta un "poder simbólico" que le permite dictar las condiciones. El PRO, con su capital político devaluado y su discurso moderado fuera de sintonía con la polarización, debió aceptar un rol subalterno para garantizar la supervivencia de sus figuras. El resultado es un oficialismo centralizado, donde la lealtad al líder prima sobre las estructuras partidarias y donde los nuevos integrantes han sido cooptados, no asociados.

La Lógica de la Agregación: El Pacto Pragmático para la Supervivencia

En el polo opositor, el peronismo en "Fuerza Patria" se ha organizado bajo la lógica de la agregación. Aquí, distintas facciones internas (gobernadores, sindicalismo, kirchnerismo) han alcanzado un acuerdo pragmático para competir juntas. Esta unidad no nace de una visión compartida, sino de una necesidad defensiva: ante un adversario formidable, el costo de la fragmentación era existencial. Las listas son un mosaico que refleja este equilibrio de poder, un pacto de no agresión eficaz para el corto plazo electoral, pero que posterga el debate fundamental sobre su proyecto y liderazgo.

La Lógica de la Fragmentación: El Callejón sin Salida del Centro

Atrapados en el fuego cruzado de la polarización, los espacios que buscan representar una posición intermedia (UCR, Coalición Cívica, etc.) se ven sometidos a una lógica de fragmentación. Su principal activo —la moderación y el diálogo— se devalúa en un clima de confrontación. Incapaces de presentar una oferta unificada y potente, su influencia se ve reducida, perpetuando su rol secundario en el nuevo esquema de poder.

La Prueba de Fuego ante el Abismo Económico

Este es el mapa que llega a las elecciones. Pero su estabilidad es una ilusión que una severa crisis económica —una espiral de inflación y devaluación— no tardaría en hacer añicos. Dicho escenario actuaría como una prueba de ácido, y ninguna de las coaliciones parece preparada para superarla.

El Dilema del Peronismo: La Unidad se Fractura

La unidad agregada del peronismo se volvería en su contra. Sería estructuralmente incapaz de dar una respuesta unificada a la crisis social. Sus facciones responderían a lógicas distintas y a menudo contradictorias:

  • Los Gobernadores e Intendentes buscarían negociar pragmáticamente con el poder central para obtener recursos y mantener la paz social en sus territorios.

  • El Sindicalismo (CGT), presionado por sus bases, adoptaría un rol confrontativo, exigiendo paritarias y convocando a movilizaciones para defender el salario.

  • El Ala Ideológica (Kirchnerismo) capitalizaría el descontento con una oposición frontal en el Congreso y en la calle, buscando diferenciarse de los sectores más dialoguistas.

El bloque se rompería en la práctica, exhibiendo tres respuestas simultáneas que anularían su capacidad de presentarse como una alternativa coherente.

La Fortaleza Asediada: El Oficialismo y la Erosión de la Lealtad

Para el oficialismo, una crisis económica sería una amenaza existencial, ya que socavaría su principal fuente de legitimidad: la promesa de resultados. La lealtad, hoy un activo, se convertiría en un pesado lastre. La erosión comenzaría en los círculos exteriores:

  • Las Deserciones de los Absorbidos: Los dirigentes del PRO serían los primeros en "despegarse". Su lealtad es pragmática, no ideológica. Ante un gobierno debilitado, reactivarían su discurso moderado para justificar una ruptura y salvar su propio capital político.

  • La Presión de los "Pragmáticos": Incluso dentro del núcleo de LLA, la crisis podría generar una fisura entre los ideólogos puros y aquellos que demanden medidas más heterodoxas para gestionar la gobernabilidad.

La respuesta más probable del liderazgo sería la radicalización: cerrar filas, purgar a los disidentes y culpar a "enemigos" internos y externos por la crisis. Esta "fuga hacia adelante" buscaría consolidar a su base más dura, pero aceleraría el abandono de los aliados más moderados.


En definitiva, las estructuras políticas que se están configurando para 2025, nacidas de la conveniencia electoral, carecen de la resiliencia necesaria para gobernar en una crisis profunda. Un shock económico no solo agravaría los problemas sociales, sino que actuaría como un disolvente de estas frágiles alianzas. La política argentina entraría en una fase de extrema volatilidad, con realineamientos constantes y una profunda crisis de gobernabilidad, demostrando que el mapa del poder trazado en la calma de las negociaciones preelectorales está muy mal preparado para navegar la tormenta.


 
 
 

Comentarios


WhatsApp Image 2025-07-26 at 19.45_edited.jpg
WhatsApp Image 2025-10-02 at 12.35.29.jpeg
736082590562385654.jfif
Servicios Bolívar.jpeg
bottom of page