La Ofensiva Numérica y el Muro de Silencio: La Oposición Apunta a las Finanzas Municipales
- R. D'Alessandro
- 16 oct
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 18 oct
Con una andanada de cifras sobre la deuda pública, los gastos del hospital y un déficit millonario, la oposición intentó auditar la gestión Pisano en el Concejo Deliberante. La respuesta del oficialismo fue un silencio calculado y un movimiento que ya es un clásico: enviar todo a comisión, el agujero negro legislativo de Bolívar.

Andres Porris Bloque UCR-Juntos
La oposición disparó una ofensiva de cifras. No fueron críticas al aire, sino tres proyectiles de datos, presentados uno tras otro, en un intento metódico por construir el relato de una crisis financiera gestada por la administración de Marcos Pisano. En el corazón del poder legislativo, los concejales de Juntos-UCR desgranaron números sobre una deuda pública que se duplicó en seis meses, los gastos poco claros del hospital y un déficit general que supera los 2.700 millones de pesos.
Frente a esta auditoría pública improvisada, la respuesta del bloque oficialista fue un silencio institucionalizado y un gesto procesal idéntico para los tres casos: el envío a comisión. Un movimiento que, en la práctica política de Bolívar, funciona menos como un espacio de estudio y más como una herramienta de desactivación política.
Primer Golpe: La Deuda Pública se Dispara un 112%
El concejal Andres Porris lanzó el primer proyectil, apuntando a la deuda con proveedores. Las cifras fueron alarmantes: el stock de deuda pasó de $1.529 millones a $3.252 millones en solo seis meses, un incremento del 112% que, según la oposición, no guarda relación con la inflación.
La acusación fue directa: se gobierna en una opacidad total, sin acceso público a quiénes son los principales acreedores del municipio. El pedido fue un desglose exhaustivo para entender no solo el cuánto, sino el cómo y el porqué del endeudamiento.
Segundo Golpe: La Caja Negra del Hospital
Sin dar respiro, el segundo capítulo de la ofensiva se centró en los gastos del Hospital Municipal. La jugada fue inteligente: vincular la abstracción de las finanzas con la preocupación más sensible de la comunidad. Se solicitó el detalle de la recaudación por obras sociales, la nómina completa de personal y, crucialmente, un análisis de costos por paciente y por servicio de ambulancia.
El pedido llegó a tal nivel de detalle que incluyó información sobre las colocaciones en fondos comunes de inversión, sugiriendo que las rentas financieras del municipio podrían tener un destino más productivo que el de generar intereses mientras se postergan, por ejemplo, los reclamos salariales del personal de salud.

Tercer Golpe: El Déficit que Condiciona el Futuro
El golpe de gracia argumental lo dio el concejal Pablo Fabris, sintetizando la situación con un titular contundente: un resultado financiero negativo acumulado de $2.703 millones de pesos en nueve meses.
Fabris tradujo ese número abstracto en consecuencias tangibles para los ciudadanos: servicios esenciales de mala calidad, calles en mal estado, recolección de residuos deficiente y caminos rurales intransitables. Fue aquí donde articuló la acusación más potente, demoliendo la excusa de la escasez de recursos con una frase lapidaria: "Plata hay, falta decisión". Mencionó los $1.157 millones recibidos por el Fondo Educativo como prueba de que el problema no es la falta de ingresos, sino una mala gestión de las prioridades, apuntando directamente al intendente saliente, Marcos Pisano, y a su Secretario de Hacienda.
El Sistema de Desactivación: Gobernar sin Rendir Cuentas
Frente a esta ofensiva de datos, Unión por la Patria no ofreció ni una sola refutación. La respuesta fue el silencio y el "pase a comisión". Este es el mecanismo sistemático que el oficialismo ha perfeccionado para el control de daños. Los proyectos incómodos no se rechazan de plano —lo que tendría un costo político—, simplemente se los deja hibernar indefinidamente en un limbo burocrático.
Este filtro se complementa con la indiferencia del Ejecutivo, que sistemáticamente ignora los pedidos de informes que logran ser aprobados. Se crea así un círculo vicioso de opacidad que neutraliza el rol fundamental del Concejo Deliberante: el control de los actos de gobierno.
La ofensiva numérica de la oposición, aunque precisa, chocó contra un muro de silencio institucionalizado. Una estrategia que le permite al oficialismo gobernar sin la obligación de rendir cuentas, transformando el órgano más democrático del partido en una caja de resonancia con un poder de fiscalización meramente simbólico. Por ahora, la caja negra de las finanzas municipales permanece sellada.







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