Leon en Jaque
- Roberto D'Alessandro
- 22 ago
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El poder, en su esencia más cruda, no es más que una narrativa que logra imponerse. La del outsider que llega para demoler a la "casta" corrupta fue, sin duda, la que catapultó a Javier Milei a la presidencia. Un relato de pureza ideológica, de ruptura total con las prácticas que habían convertido a la política argentina en sinónimo de desfalco. Pero toda narrativa tiene un punto de quiebre, un instante en que la realidad perfora el discurso y lo deja vacío de contenido. Para el gobierno de La Libertad Avanza, ese momento parece haber llegado con el estallido del caso ANDIS, un escándalo que no solo salpica, sino que inunda el corazón mismo del poder libertario.
La filtración de los audios atribuidos a Diego Spagnuolo, hasta hace días director de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y abogado personal del Presidente, funciona como el catalizador de una crisis existencial para el oficialismo. La frase, supuestamente dirigida a Milei, es de una brutalidad política inusitada y resume el drama en toda su dimensión:
"Javi, está pasando esto, esto y esto. Sabés que tu hermana está choreando. No te podés hacer el boludo conmigo". En esa sentencia no solo se confiesa un delito, sino que se dinamita la frontera moral que el propio gobierno había trazado entre ellos y el resto del sistema político. La "casta" ya no está afuera, en las oficinas de la oposición; según la denuncia, duerme en Olivos y despacha desde la Secretaría General de la Presidencia.
La respuesta del Ejecutivo ha sido un manual de gestión de crisis tan predecible como ineficaz. Primero, la eyección fulminante de Spagnuolo, el fusible elegido para contener la descarga eléctrica. Un sacrificio táctico, el peón entregado para salvar a la reina. Acto seguido, la construcción de un relato alternativo: la intervención de la ANDIS no es por la corrupción actual, sino para limpiar "una caja de la política que este gobierno está decidido a romper". Una pirueta discursiva que insulta la inteligencia colectiva. El gobierno, que lleva meses en gestión y que, según sus propias palabras, auditaba cada rincón del Estado, descubre de repente, y solo a raíz de una filtración, la necesidad de una "profunda auditoría". La coartada es tan frágil que expone la desesperación. Presentan como solución al problema lo que, en realidad, es la evidencia de su fracaso o, peor aún, de su complicidad.
Este escándalo golpea en el pilar maestro del proyecto libertario. La promesa no era de una gestión más eficiente o de un ajuste económico más o menos doloroso; era una promesa de integridad. El lema "La Argentina de la avivada, que es corrupción con el dinero de los contribuyentes, se terminó", repetido como un mantra por los voceros oficiales, hoy suena a sarcasmo. La trama denunciada involucra al círculo más íntimo, a la mesa chica donde se toman las decisiones y se forja el poder real: la hermana y Secretaria General, Karina Milei; el asesor presidencial, Eduardo "Lule" Menem; y el propio Spagnuolo, quien, lejos de ser un funcionario de tercera línea, era la cuarta persona con más visitas registradas a la residencia de Olivos. El intento de encapsular la crisis en un solo hombre se desmorona ante la evidencia de su proximidad.
Pero la gravedad del caso se multiplica por su contexto. El presunto esquema de sobornos, que según los audios recaudaba entre 500.000 y 800.000 dólares mensuales a través de sobreprecios en medicamentos y prestaciones para personas con discapacidad , se revela en el preciso momento en que el Presidente vetaba una Ley de Emergencia en Discapacidad destinada a aumentar los fondos para ese mismo sector. La simultaneidad es demoledora. Mientras el poder ejecutivo negaba recursos por la vía legal argumentando austeridad, una facción de ese mismo poder, presuntamente, extraía fondos ilegales de las mismas arcas. Para la oposición, es un regalo político: ya no se trata solo de corrupción, sino de una crueldad selectiva que convierte la narrativa oficial de la motosierra en un acto de cinismo insostenible. La victoria opositora en el Congreso, reuniendo 172 votos para rechazar el veto, fue mucho más que una derrota legislativa; fue la primera consecuencia política directa de la pérdida de autoridad moral del gobierno.
La judicialización del caso en los tribunales de Comodoro Py, con el juez Sebastián Casanello ordenando 14 allanamientos en tiempo récord, traslada la batalla a un terreno donde el gobierno tiene menos control. Es previsible que el oficialismo agite el fantasma del lawfare y acuse al fiscal Franco Picardi de persecución política, una estrategia clásica de quien se ve acorralado por la evidencia. Sin embargo, el origen del escándalo no es una denuncia opositora, sino una filtración que huele a interna feroz. Los audios de Spagnuolo son el síntoma de una guerra de facciones que se libra en las sombras del poder, una disputa por cajas y cuotas de influencia que contradice la imagen de un equipo cohesionado en una cruzada patriótica.
De cara a las elecciones legislativas del 7 de septiembre de 2025, el impacto en la Provincia de Buenos Aires puede ser terminal para las aspiraciones del oficialismo. El escenario, que las encuestas describían como un "empate técnico", ha sido alterado de forma irreversible. La Libertad Avanza enfrenta una contradicción fundamental: su marca es la lucha contra la casta, y ahora debe defender a candidatos como José Luis Espert y Diego Santilli del fango de un escándalo que involucra a la fundadora del espacio.
Para Unión por la Patria, la oportunidad es inmejorable. El caso ANDIS les permite unificar el discurso y pasar a la ofensiva, no ya contra las políticas de ajuste, sino contra el núcleo moral del adversario. El gobernador Axel Kicillof y sus candidatos tienen ahora un argumento central para movilizar a su electorado y, sobre todo, para interpelar a ese votante independiente que eligió a Milei en 2023 como un vehículo para su hartazgo con la política tradicional. Ese "voto castigo", el principal activo de Milei, hoy queda huérfano. ¿A quién castigará en 2025 el ciudadano harto de la corrupción? La pregunta queda abierta, y La Libertad Avanza ya no es, ni de lejos, la respuesta obvia.
La elección bonaerense se ha convertido, por obra de esta crisis, en un plebiscito no sobre un modelo económico, sino sobre la integridad de un gobierno. El resultado definirá la correlación de fuerzas para la segunda mitad del mandato, pero, más importante aún, dictaminará si la narrativa fundacional del león y la casta fue un proyecto de regeneración política o simplemente el más audaz y efímero de los relatos.







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