Mark Fisher: Realismo Capitalista: ¿No hay alternativa?
- I. Montes
- 11 nov
- 3 Min. de lectura

"Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo".
Esta frase, que Mark Fisher toma prestada de Fredric Jameson y Slavoj Žižek, es el punto de partida y el núcleo asfixiante de su ensayo de 2009. Realismo Capitalista no es tanto un libro de teoría económica como un diagnóstico cultural y psiquiátrico de nuestra era.
La tesis central de Fisher es devastadoramente simple: el capitalismo ya no se presenta como el "mejor" sistema posible, sino como el único sistema realista. Se ha convertido en la atmósfera que respiramos, el agua en la que nadamos. Cualquier alternativa se descarta de antemano como utópica, ingenua o directamente totalitaria.
Este "realismo" no es un argumento; es un sentimiento generalizado, una ontología impuesta que Fisher describe como una "barrera invisible" que limita nuestro pensamiento y nuestras acciones.
Los Pilares del Análisis de Fisher
El libro es breve, casi un panfleto, pero su densidad analítica es inmensa. Fisher identifica cómo opera este realismo en varios dominios:
La Burocracia y la "Ontología Empresarial": Fisher es implacable al describir cómo la lógica del "nuevo gerenciamiento" ha infectado todas las esferas de la vida pública. La educación no se mide por el conocimiento, sino por métricas de rendimiento y auditorías; la salud no se mide por el bienestar, sino por la eficiencia de costos. Todo debe parecer "empresarial", aunque en la práctica sea profundamente disfuncional.
La Privatización del Estrés: Este es quizás el aporte más crucial de Fisher. Sostiene que el capitalismo tardío es una "fábrica de enfermedad mental". La precariedad laboral, la competencia constante y la presión por el rendimiento generan epidemias de ansiedad y depresión. El sistema, entonces, repatologiza estos problemas: no es el sistema el que está enfermo, eres tú el que tiene un desequilibrio químico. La angustia social se "privatiza" y se trata con fármacos, neutralizando su potencial político.
La Incorporación de la Disidencia: El Realismo Capitalista es tan efectivo que incluso absorbe y vende el anticapitalismo. Fisher usa el ejemplo de la película WALL-E : un éxito de taquilla de Disney que critica ferozmente el consumismo y la destrucción ambiental, pero que no genera ninguna acción política. Compramos café "ético" o productos "verdes" como una forma de "interpasividad": el gesto de consumo nos exime de la necesidad de un cambio estructural real.
Valoración Crítica
El inmenso poder del libro no reside en ofrecer un programa de salida (de hecho, esa es su principal debilidad), sino en su capacidad de diagnóstico .
Fisher le pone nombre a esa sensación de agotamiento colectivo, a esa "hedonía depresiva" que describe como la incapacidad de hacer otra cosa que no sea buscar el placer (redes sociales, comida chatarra, entretenimiento vacío) pero sin obtener ninguna satisfacción real.
Es un libro que articula el malestar. Explica por qué, a pesar de las crisis evidentes (financieras, climáticas, sociales), el statu quo parece inamovible.
El trágico suicidio de Mark Fisher en 2017 añade una capa de urgencia y desolación a la lectura. No era un académico escribiendo desde una torre de marfil; Era un hombre que vivía y sentía las patologías que describía.
Realismo Capitalista es, en resumen, el texto fundamental para entender la parálisis política, cultural y afectiva de principios del siglo XXI. No te dice cómo escapar de la jaula, pero te hace dolorosamente consciente de los barrotes que antes creías que eran el horizonte.







Comentarios