Bolívar: De la Fragmentación Local a la Unificación Nacional
- R. D'Alessandro
- 27 oct
- 3 Min. de lectura
En setiembre la oposición no peronista sumó el 58% de los votos, pero dividida en tres listas. En octubre, La Libertad Avanza cosechó el 51.69% por sí sola. Lejos de ser una contradicción, los números de Bolívar exponen el mecanismo preciso de un voto estratégico que consolidó una mayoría preexistente.

El municipio de San Carlos de Bolívar ofrece un caso de estudio paradigmático para comprender las dinámicas del interior bonaerense. Un análisis preciso de los resultados, diferenciando el nivel municipal del nacional, revela que el triunfo de La Libertad Avanza fue producto de la consolidación estratégica de una mayoría no peronista preexistente, que se unificó a nivel nacional.
El Punto de Partida: La Mayoría No Peronista a Nivel Local
El análisis debe partir de la elección para concejales, el termómetro más fiel de la correlación de fuerzas a nivel municipal. En esta contienda, la suma de las listas de la oposición no peronista (integrada por LLA, UCR y el partido local "Hechos") alcanzó el 58% de los votos, estableciendo una clara mayoría sobre el 38% obtenido por Fuerza Patria. Este dato es crucial, ya que demuestra que, a nivel local, existe una mayoría de votantes con una preferencia no peronista, aunque esta se presente de forma fragmentada.
La Elección Nacional: Unificación del Voto Opositor
En la elección para diputados nacionales, celebrada ayer, el escenario se transformó. La Libertad Avanza capitalizó casi la totalidad de ese voto opositor, alcanzando un contundente 51.69% por sí sola. Por su parte, Fuerza Patria retrocedió al 33.09%, perdiendo incluso parte del respaldo que mantuvo a nivel municipal.
Reinterpretando el Voto: Del Voto Fragmentado Local a la Consolidación Nacional
Estos datos descartan una simple transferencia de votos o un "voto dúplex". Lo que ocurrió en Bolívar fue un acto de "voto estratégico" por parte de la mayoría no peronista. Ante una elección nacional polarizada y percibida como un plebiscito sobre la gestión presidencial, los votantes que a nivel local se inclinaron por la UCR o "Hechos" identificaron a La Libertad Avanza como el vehículo más eficaz para expresar su preferencia a nivel nacional.
Este fenómeno explica tanto el crecimiento exponencial de LLA, que absorbió el voto de sus socios no peronistas, como la caída de Fuerza Patria, que no logró retener a todo su electorado local en la elección nacional. El resultado en Bolívar, por tanto, no refleja un cambio ideológico masivo, sino la manifestación de una mayoría no peronista que, cuando la contienda se nacionaliza, se unifica detrás de la opción más competitiva para derrotar al peronismo.
El Dilema del Prisionero
El descubrimiento de esta mayoría social del 58% no es una garantía de victoria para la oposición; es la formulación precisa de un problema estratégico. Proyecta el escenario de 2027 en términos crudos: la aritmética existe, pero la política la obstruye.
Ese 58% no es un bloque homogéneo, sino una federación de intereses que, en el ámbito local, compiten ferozmente por la primacía. Cada facción (LLA con su tracción nacional, la UCR con su aparato territorial y "Hechos" con su lógica vecinal) se asume con argumentos válidos para liderar la coalición.
Aquí es donde se activa el clásico "dilema del prisionero" aplicado a la política local:
Si los tres cooperan tienen la máxima probabilidad de capitalizar ese 58% y ganar la intendencia.
Si uno "traiciona" pondrá en peligro los objetivos de los otros .
En este escenario, el que rompe no solo frustra su propia victoria, sino que automáticamente pone en peligro mortal las ambiciones de las otras dos facciones, garantizando que el 38% del oficialismo vuelva a ser la primera minoría ganadora.
Este es el nudo gordiano de la oposición bolivarense. El oficialismo de Fuerza Patria no necesita construir una nueva mayoría para 2027; su estrategia será esperar a que uno de los tres prisioneros decida "confesar" (romper) para comprometer la supervivencia de todos. El desafío de la oposición no es aritmético, sino estratégico: demostrar si pueden escapar de la lógica que, hasta ahora, los condena a la fragmentación.







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