HCD: Pisano se va, Bucca asume, y la caja cruje.
- R. D'Alessandro
- 13 nov
- 4 Min. de lectura
La renuncia del intendente para asumir como senador provincial no fue una sorpresa. Lo que sí define el nuevo escenario político es el pedido de prórroga para el presupuesto 2026 y la propuesta opositora de congelar sueldos políticos. El fin de un ciclo y el inicio de una gestión marcada por la emergencia financiera.

Cincuenta días.
Ese es el plazo que solicitó el Departamento Ejecutivo para presentar el proyecto de presupuesto de gastos y cálculo de recursos para el ejercicio 2026. El Expediente Nº 9203 se leyó y se aprobó por unanimidad, sobre tablas, en menos de tres minutos.
Pero en esa formalidad técnica, en esa necesidad de patear el tablero cincuenta días hacia adelante, reside el nudo central del nuevo capítulo político de Bolívar.
Minutos antes, se había leído la nota formal del Expediente 9202: la renuncia "indeclinable" de Marcos Pisano a su cargo de Intendente Municipal, efectiva a partir del 10 de diciembre. El salto al senado provincial es la culminación de una carrera municipal y la consolidación de un poder territorial que trasciende Bolívar. La renuncia, esperada, se aceptó por unanimidad.
Un trámite formal que selló el fin de una era en el Ejecutivo local.
Acto seguido, se informó que el Dr. Eduardo Bucca asumirá la intendencia. El círculo se completa. El mentor regresa para tomar el timón que cede su sucesor.
La Oposición Fija la Agenda
La metáfora no es caprichosa. Mientras el oficialismo gestionaba su propia transición de poder, la oposición (Juntos UCR-CC) puso el dedo directamente en la llaga financiera. El Expediente 9204 no fue un pedido de informes más, ni una queja abstracta. Fue un proyecto de resolución concreto: congelar por seis meses todos los sueldos de la planta política del Ejecutivo y las dietas de los concejales.
El concejal Fabris usó el término "preocupante" para describir la situación económica y financiera del municipio. La solicitud de congelamiento es una jugada táctica que cumple una doble función. Primero, instala en la conversación pública la (supuesta) insolvencia de las cuentas municipales. Segundo, fija un estándar de "austeridad" con el que la nueva gestión de Bucca deberá medirse desde el primer día.
El proyecto fue girado a la Comisión de Reglamento, su destino habitual. Pero la bomba ya está activada y el oficialismo deberá decidir si la desactiva con argumentos técnicos o si ignora el tic-tac.
La prórroga presupuestaria solicitada por el Ejecutivo y la propuesta de congelamiento salarial de la oposición no son hechos aislados. Son las dos caras de la misma moneda: el estado de la caja. El gobierno que asume Bucca hereda una economía municipal que la oposición define como “crítica”.
La Infraestructura que no Espera
Y mientras la macro-política debate salarios y transiciones, la micro-realidad de la infraestructura municipal golpeó la puerta del recinto. La sesión fue un catálogo de los problemas estructurales que la nueva gestión deberá administrar sin, aparentemente, los recursos holgados de antes.
1. El frente climático y la emergencia: La crisis más urgente provino de Urdampilleta. Tras el temporal, se aprobó sobre tablas una resolución para eximir del pago de tasas a los vecinos y comerciantes afectados. Una medida necesaria y humana, pero que implica una merma de recaudación que alguien deberá cubrir.
2. La Tasa Vial y la desinversión: La oposición volvió a la carga con la Tasa Vial. Se presentó un pedido de informe sobre lo recaudado y, fundamentalmente, sobre su destino. La pregunta es simple y resuena en cada campaña: la plata que se recauda de los caminos rurales, ¿Dónde está? A esto se sumó un proyecto para crear un esquema de colaboración público-privada para el mantenimiento de esos mismos caminos, una señal de que el sistema actual no funciona.
3. El agua: por exceso y por defecto: Los reclamos de infraestructura hídrica mostraron la paradoja de la gestión de servicios. Por un lado, se exigieron obras urgentes para los barrios Los Tilos, Los Troncos, Calfucurá y La Ganadera, crónicamente afectados por anegamientos. Por el otro, se presentó un pedido de informe sobre el proyecto de recambio de cañerías de agua potable, motivado por las "reiteradas roturas". El agua que falta donde debe estar y sobra donde no.
4. El Hospital: Ni siquiera el centro de salud quedó exento. Un proyecto solicitó obras urgentes en el Hospital Municipal debido a filtraciones de agua.
El Concejo Deliberante funcionó como un espejo de la realidad: por un lado, la política formal gestionando, con prolijidad y sin sobresaltos, su propia sucesión; por el otro, una lista de reclamos sobre el asfalto roto, el agua que inunda, las goteras del hospital y los caminos intransitables.
No son problemas nuevos. Son los problemas de siempre. La diferencia fundamental es que ahora deberán ser gestionados con una caja "preocupante" y una prórroga presupuestaria de cincuenta días.
La sesión del 13 de noviembre no será recordada por los homenajes (justos, como el de Enzo Estampone) ni por los nuevos nombres de las calles. Será recordada como la sesión donde se formalizó el fin del "ciclo Pisano" y se blanquearon las dos claves de la gestión que viene: la transición de poder hacia Bucca y la emergencia financiera.
Pisano deja el municipio para construir poder provincial. Bucca regresa a una intendencia que conoce de memoria, pero en un contexto económico que no se parece en nada al que dejó. Los 50 días de prórroga para el presupuesto no son solo un plazo administrativo; son el primer síntoma de una gestión que deberá ser, antes que política, quirúrgica.







Comentarios