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La Doble Apuesta de LLA y el Riesgo de la Larga Espera

  • R. D'Alessandro
  • 30 oct
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 11 nov

En la política local, donde el tiempo suele moverse con una cadencia propia, La Libertad Avanza ha decidido patear el tablero y prender el cronómetro de 2027.


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La reciente aparición pública de sus referentes luego de la contundente victoria del último domingo en las elecciones de medio término no fue una simple celebración del triunfo. Fue la presentación formal de un proyecto que busca reordenar todo el espectro opositor de Bolívar bajo su conducción, ahora con una base argumental y un equipo expandido.

La jugada es audaz y su lógica es explícita. La novedad no es solo la ratificación de las intenciones de César Pacho, sino la escenificación de un bloque ampliado. A su lado, ya no solo como socios sino como protagonistas "candidateables", se presentaron Sandra Santos, presidenta del PRO local y concejal electa, y Flavio De Marco, concejal en funciones e integrante fundacional de LLA. El mensaje es claro: esto no es la ambición de un solo hombre, es la estrategia de un espacio que se siente legitimado para gobernar.

La "Doble Legitimidad" como Fundamento

La estrategia de LLA para reclamar la conducción de la oposición, verbalizada por Pacho, se basa en una sólida "doble legitimidad". No se apoyan en un solo resultado, sino que apilan dos victorias para construir un argumento de poder.

Primero, utilizan la legitimidad local. En las elecciones de concejales, la lista de Pacho fue la más votada dentro del fragmentado universo opositor. Ganaron, por así decirlo, la "interna fáctica" de la oposición. Este resultado es el que esgrimen hoy para reclamar, como un derecho adquirido en las urnas, la Presidencia del Honorable Concejo Deliberante. Es un mensaje directo a Nicolás Morán (HECHOS) y Emilia Palomino (UCR): el electorado opositor ya eligió quién debe liderar la primera línea de la fiscalización.



Segundo, sobre esa base local, montan la legitimidad nacional. La reciente victoria del sello de La Libertad Avanza en las legislativas nacionales dentro del distrito (superando el 51%) funciona como un catalizador. Como dijo Pacho, "se ratifica que somos la nave insignia de la oposición". Ya no son solo "la primera minoría"; ahora son los representantes locales de la corriente política mayoritaria en Bolívar. Esta victoria nacional es el argumento que utilizan para proyectarse más allá del Concejo: reclaman la conducción de la agenda opositora total y, por ende, el derecho a poner el candidato a intendente en 2027.

La combinación de ambos argumentos es lo que da fuerza a su postura: usan el resultado local para ordenar el presente (el HCD) y el resultado nacional para reservar el futuro (la intendencia).

Del Candidato al "Semillero"

La segunda novedad, y quizás la más relevante a nivel estratégico, es la ampliación de la oferta electoral. Hasta ahora, el proyecto se personalizaba en Pacho. La nueva comunicación presenta un "semillero", en palabras de Sandra Santos, donde ella misma y Flavio De Marco se suman como figuras "candidateables".

Este movimiento es tácticamente inteligente. En lugar de ocultar lo que inevitablemente sería una futura tensión interna por el liderazgo, la exponen y la reencuadran. No se presenta como división, sino como abundancia. El mensaje implícito es "tenemos equipo y cuadros de sobra", en contraste con otros espacios que dependen de una sola figura.

Más importante aún, ofrecen un mecanismo de resolución: las PASO. Al poner las primarias sobre la mesa desde ahora, neutralizan de antemano cualquier acusación de "dedazo" o de lucha interna. Transforman un potencial conflicto en un proceso democrático ordenado. Esta estrategia les permite consolidar un frente LLA-PRO donde el liderazgo no está predefinido por un individuo, sino por la marca que hoy consideran ganadora.

El Riesgo del Blanco Móvil

Sin embargo, esta demostración de fuerza y esta definición prematura de objetivos conllevan riesgos estructurales. Anunciar la carrera por la intendencia con dos años de antelación es una apuesta de doble filo.

1. El Efecto del "Blanco Móvil": Al autoproclamarse "nave insignia" y lanzar tres precandidatos, el bloque LLA-PRO se convierte voluntariamente en el blanco principal de todo el arco político. Cada voto en el Concejo, cada declaración y cada proyecto de Pacho, Santos o De Marco será analizado, fiscalizado y criticado no como la acción de un concejal, sino como el primer paso de un candidato a intendente. Pierden la comodidad del "outsider" y asumen la carga de la gestión legislativa bajo un escrutinio magnificado.

2. El Desgaste de la Gestión: Si, como pretenden, obtienen la presidencia del HCD, se verán obligados a administrar el disenso, negociar con el oficialismo y conducir a sus volátiles aliados opositores. La gestión, incluso legislativa, genera un desgaste inevitable. El rol de árbitro y conductor es mucho menos rentable electoralmente que el de crítico puro. Corren el riesgo de llegar a 2027 con el "brillo" de la novedad completamente erosionado.

3. La Hipoteca Nacional: El mayor riesgo es haber atado su destino local de forma tan explícita al éxito del gobierno nacional. La victoria del 51.5% es un activo potente hoy, pero es un capital volátil. Si la gestión nacional fracasa, se estanca o entra en crisis, la "nave insignia" local se hundirá con ella, sin un ancla de gestión propia que la salve. Han hecho una apuesta total a que el viento nacional siga soplando a su favor durante los próximos dos años.

LLA ha tomado una decisión calculada: sacrificar la cautela por la iniciativa. Han fijado la agenda y obligado al resto de la política local —oficialismo y oposición— a reaccionar a su movimiento. La pregunta no es si tienen un plan, sino si el horizonte que han elegido no es demasiado prematuro para un juego donde dos años son una eternidad.

 
 
 

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