La Narrativa de un Presente Perpetuo
- R. D'Alessandro
- 6 sept
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 5 oct

El concepto de "porsiemprismo", acuñado por el filósofo Grafton Tanner para describir esa condición cultural donde nada termina nunca, parece diseñado para analizar el universo de Marvel o las estrategias de Netflix. Sin embargo, su aplicación más incisiva podría darse en la política, especialmente en fenómenos de largo arraigo territorial como el que vive Bolívar. Desde 2011, el espacio político liderado por Eduardo Bucca y continuado por Marcos Pisano ha demostrado una maestría no solo en la gestión o en la captación de votos, sino en la anulación del final. Han sustituido el ciclo político tradicional por una lógica de "reinicio" permanente, creando un presente perpetuo que neutraliza la nostalgia ajena y capitaliza la propia.
El éxito de su longevidad no reside en una ideología inmutable, sino en su capacidad para operar como una franquicia: cambia de protagonista, actualiza la trama y relanza la narrativa, pero el universo y sus dueños son siempre los mismos.
La transición de Bali a Marcos en 2017 no fue un final de ciclo, sino la primera gran actualización del sistema. No se trató de una transferencia de poder, sino de un reinicio estratégico. Bucca, el intendente exitoso con proyección provincial, no "dejó" el poder; se transformó en el productor ejecutivo de la franquicia. Pasó de ser el protagonista en pantalla a ser el arquitecto del universo expandido, manteniendo la influencia y la centralidad desde otro rol.
Marcos, por su parte, no asumió como un sucesor que rompe o hereda una carga pesada, sino como el protagonista de la nueva temporada (un spin-off). La narrativa oficial se encargó de presentarlo no como un "fin de la era Bucca", sino como la "continuación optimizada". Esta operación es clave: al evitar el "final", se impidió el juicio histórico y el balance definitivo sobre la gestión anterior. No hubo un "post-mortem" porque el cuerpo político nunca murió; simplemente cambió de rostro. Se neutraliza así lo que Tanner llama el "shock incómodo" de un final, impidiendo que la oposición pueda capitalizar el cierre de una etapa.
Un gobierno que se reinicia constantemente busca dos cosas: que la ciudadanía no sienta nostalgia por un pasado anterior a ellos y, a la vez, generar una nostalgia controlada por sus propios "grandes éxitos". El "porsiemprismo" político del oficialismo bolivarense opera en ambos frentes.
Borrado del Pre-2011: La narrativa de la gestión se ha construido sobre un implícito "año cero". Las obras, los proyectos y el "progreso" parecen haber comenzado con su llegada. El pasado anterior a 2011 es una precuela que tuvo a Bali Bucca de concejal, la que nos introduce a la historia posterior.
Capitalización de la Propia Historia: Simultáneamente, el oficialismo invoca selectivamente su propio pasado. La finalización de proyectos iniciados por Bucca durante la gestión Pisano no se presenta como la conclusión de algo viejo, sino como la prueba de una continuidad virtuosa. Se genera una nostalgia por "cuando empezamos con esto", reforzando la idea de que solo ellos pueden llevar adelante y cuidar su propio legado. El mensaje subyacente es: "El futuro es la continuación de nuestro pasado".
El Estancamiento Disfrazado de Dinamismo
Como señala el análisis de Tanner sobre el "porsiemprismo", la cultura del "update" constante puede generar una sensación de agotamiento y estancamiento, una ilusión de movimiento que en realidad mantiene el statu quo. Aplicado a Bolívar, este fenómeno se vuelve palpable. El gobierno está siempre "activo": inaugura una obra, anuncia un programa, gestiona un subsidio. Hay un flujo constante de "novedades".
Sin embargo, este dinamismo de la gestión cotidiana a menudo enmascara la ausencia de un cambio estructural en la lógica del poder. Los actores centrales, las metodologías de construcción política y la distribución de influencias permanecen notablemente estables. La oposición, en este escenario, enfrenta un desafío mayúsculo. ¿Cómo proponer un "cambio" cuando el gobierno mismo se ha apropiado del lenguaje de la renovación permanente? El oficialismo no se presenta como "lo viejo", sino como "lo que siempre se está actualizando".
Atrapados en el Loop
El gobierno de Bucca/Pisano ha logrado algo notable: transformó un proyecto político en un sistema de reinicio perpetuo. Han creado una franquicia que sobrevive a los mandatos, a los cambios de signo político a nivel nacional y provincial, y a los desgastes naturales del poder. Lo han hecho aplicando la lógica del "porsiemprismo": anulando los finales, controlando la narrativa del pasado y presentando la continuidad como una innovación constante.
Para los ciudadanos, esto genera una doble sensación. Por un lado, una previsible estabilidad. Por otro, la inquietante percepción de estar atrapados en un loop, en un "simulacro de un juego que está jugando otro". La pregunta fundamental que surge de este análisis es si Bolívar está realmente avanzando o si, bajo la apariencia de reinicios constantes, simplemente está perfeccionando el arte de no ir a ninguna parte nueva. El resto del catálogo es una oferta de películas viejas, de un tono sepia a las que pocos quieren volver a ver.







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