La Incivilidad Discursiva: Erosión de la Democracia Según Mario Riorda
- Roberto D'Alessandro
- 18 ago
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En el convulsionado escenario de la política contemporánea, donde la polarización y la estridencia a menudo ahogan el debate razonado, emerge un concepto clave para comprender las nuevas lógicas del poder: el "discurso de incivilidad". Acuñado y desarrollado por el reconocido consultor y académico argentino Mario Riorda, este término no se refiere a una mera falta de cortesía o a un exabrupto aislado, sino a una estrategia comunicacional deliberada y sistemática que busca erosionar las bases del sistema democrático a través de la degradación del adversario y la anulación del diálogo.
Lejos de ser un simple "ruido" en la comunicación política, el discurso de incivilidad es, según la perspectiva de Riorda, una herramienta calculada para excluir al otro de la esfera de lo legítimo. No se trata de debatir ideas o políticas públicas, sino de negar la propia condición de interlocutor válido a quien piensa diferente. La incivilidad, en este marco, se convierte en el vehículo para transformar al adversario político en un enemigo de la nación, un ser moralmente inferior o una amenaza existencial para la sociedad.
Características Centrales del Discurso Incivil
A partir de sus investigaciones, Riorda, en colaboración con la especialista Patricia Nigro, ha delineado las características fundamentales que definen a esta modalidad discursiva. Estas no son casuales, sino que componen un andamiaje retórico con un objetivo claro:
Deslegitimación del Adversario: Es el pilar del concepto. El oponente no es alguien con una visión distinta, sino un "corrupto", "traidor" o "delincuente". Se ataca su identidad y su honorabilidad, no sus argumentos. La síntesis, como remarca Riorda, es: "Sos parte del mal".
Exageración y Falsedad: La hipérbole es la norma. Los problemas se magnifican hasta convertirse en catástrofes y se recurre a datos falsos o a la desinformación deliberada para construir una realidad paralela que justifique la agresión.
Violencia Explícita y Hostilidad: El lenguaje se carga de agresividad. Se emplean insultos, estigmatizaciones y un tono amenazante que busca intimidar no solo al oponente directo, sino también a sus seguidores y a cualquier voz disidente.
Concentración del Poder y Tono Autoritario: Quien ejerce este discurso se posiciona como el único poseedor de la verdad y la moral. Cualquier crítica es vista como un ataque a la patria o al "pueblo" que dice representar. Se impone una visión única e inapelable.
Apelación a la Emocionalidad Primitiva: Más que buscar la reflexión, se busca encender pasiones como la ira, el miedo y el resentimiento. El objetivo es generar una lealtad tribal y anular la capacidad de análisis crítico de la ciudadanía.
El Impacto Corrosivo en la Democracia
La principal advertencia de Riorda es que el discurso de incivilidad no es inocuo. Su práctica sistemática desde posiciones de poder tiene consecuencias directas y graves sobre la salud de las democracias:
Destrucción del Diálogo: Al negar la legitimidad del otro, se anula cualquier posibilidad de consenso o acuerdo. La política deja de ser un espacio de negociación para convertirse en un campo de batalla donde solo cabe la aniquilación del contrario.
Refuerzo del Autoritarismo: La imposición de una única verdad y la descalificación de la disidencia son rasgos eminentemente autoritarios. Se sientan las bases para que la sociedad normalice prácticas que socavan los controles y equilibrios republicanos.
Erosión de la Confianza Pública: La constante agresión y la circulación de falsedades minan la confianza de los ciudadanos en las instituciones, en los políticos y en los medios de comunicación, generando un caldo de cultivo para la apatía o para soluciones extremas.
Exclusión de la Ciudadanía: En última instancia, el discurso de incivilidad busca negar la condición de ciudadanos con plenos derechos a quienes no adhieren al poder de turno. Se los estigmatiza y se los presenta como un obstáculo a ser removido.
En sus análisis sobre la política argentina y latinoamericana, Riorda ha identificado la aplicación de esta estrategia en diversos líderes y corrientes políticas. Subraya que, aunque pueda generar adhesiones fervientes en un núcleo duro, también provoca un fuerte rechazo en amplios sectores de la sociedad, incluso entre los propios simpatizantes de quienes la ejercen, quienes a menudo no se sienten cómodos con la hostilidad permanente.
En definitiva, el concepto de "discurso de incivilidad" de Mario Riorda se erige como una categoría analítica fundamental para el observador político actual. Permite desentrañar una de las lógicas comunicacionales más peligrosas de nuestro tiempo: aquella que, bajo un barniz de supuesta autenticidad o rebeldía, esconde una profunda aversión por los principios básicos de la convivencia democrática.
Este video de YouTube ofrece un análisis profundo sobre cómo las frustraciones sociales acumuladas pueden generar un terreno fértil para la emergencia de discursos de incivilidad, conectando con las ideas de Mario Riorda sobre el clima de época que habilita estas nuevas formas de comunicación política.







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